El mundo se ha sofisticado y en gran medida se debe a los altos niveles de tecnificación que la humanidad ha desarrollado. Uno de los ámbitos en los que más destaca esta tecnificación es en la guerra; de los campos de batalla en los que había lucha cuerpo a cuerpo, hemos pasado a misiles dirigidos desde miles de kilómetros a distancia, soldados que graban en tiempo real sus intervenciones para que, esos que manejan el cotarro a miles de kilómetros, vean en directo, quién cae, cómo y poder dar así las órdenes de cómo continuar.